Saltar al contenido

El dictador sandinista lleva varios meses escondido como rata ante la pandemia de coronavirus

julio 12, 2020

El dictador sandinista lleva meses sin salir de su búnker en El Carmen, y los últimos mensajes a la nación han sido desde su salón de reuniones en su casa de habitación, mismo lugar de donde «despacha».

El dictador y toda su familia han tomado muy enserio todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para prevenir el contagio por coronavirus.

Sin embargo, durante los últimos meses han obligado a los simpatizantes sandinistas a participar en eventos masivos a lo largo y ancho del país sin tonar medidas sanitarias frente a la pandemia.

El contraste entre las medidas de protección sanitaria de la familia del dictador y los simpatizantes de su partido son abismales, desde el propio hecho de obligar a trabajadores públicos y militantes a participar en una marcha denominada «amor en tiempos del coronavirus», misma que fue criticada a nivel global por reconocidos medios de comunicación internacionales.

El dictador es consciente que por su enfermedad (lupus) y su avanzada edad es propenso a fallecer si se contagia de coronavirus, por ello toma todas las medidas de protección ante la pandemia.

Por otro lado su dictadura obligó a los médicos que estaban en primera línea de lucha y contagio a no usar mascarillas hasta que la enfermedad ya estaba muy adentrada en el país.

También se ha obligado a simpatizantes a realizar las conmemoraciones del repliegue táctico a Masaya y la caminata hacía el fortín de Acosasco (León), pero claramente ningún alto reprrsentante del régimen ni el propio dictador se atreve a asistir.